martes, 8 de julio de 2014

La familia Pujol Ferrusola, paradigma de cómo hacerse rico envolviéndose en una bandera.


Si hay algo admirable en el viejo y muy honorable ex-presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, es  el desvelo incansable que ha tenido  siempre por  situar a su innumerable prole en lo más alto del bienestar en cuanto a riqueza se refiere. Hay que reconocerle, además, la valiosa educación que ha dado a todos sus bástagos y bástagas haciéndoles creer que Cataluña era un cortijo cuyo propietario era él y que como tal, deberían actuar sin el menor recato a la hora de entrar en consideraciones éticas y morales: "ni patria ni leches -les diría en la intimidad- la pela es la pela. La patria para los de la cadena humana y la estelada en el balcón. Nuestra Patria, la de verdad, está en Andorra o en cualquier otro paraíso fiscal. No lo olvideis". 

El ex-president, ha estado considerado, tanto por sus hijos, como por una buena parte de la sociedad catalana, muy por encima del bien y del mal. También el padre, según declaró un día en una entrevista que le hicieron en Antena3, tenía esa consideración hacia sus hijos y ponía las manos en el fuego por cualquiera de ellos y ellas, incluidos el coleccionista de coches de lujo y el de las famosas ITV. Ha sabido el muy  zorro, mantener a la peña nacionalista e identitaria, engatusada  haciéndole creer en una patria virtual  que él mismo y sus incondicionales amigos han inventado, en la cual no haría falta morirse para disfrutar de la Gloria, si algún día fuera independiente; mientras, él y su numerosa familia, con el beneplácito de esa masa de ciudadanos postrados a sus pies, se iba enriqueciendo a pasos agigantados durante el tiempo que estuvo en el poder, suponiendo que lo haya dejado ni un solo momento.
Ahora que la policía española pone, por fin, cerco a la familia e investiga el origen de la inmensa fortuna acumulada por ésta durante el largo mandato del que disfrutó, le desasosiega al viejo dirigente nacionalista y padre, o padrino, de la Patria Catalana, que la independencia de Cataluña tarde tanto en llegar y  no pueda evitar, como hubiera hecho en otros tiempos, que parte de su familia vaya de cabeza a la cárcel una buena temporada, que sería lo justo y necesario.

Muy difícil va a tener la familia Pujol eludir las responsabilidades penales (si es que no prescriben los delitos antes, que es lo más probable) cuando obran en poder de la policía española informes que, presuntamente, demuestran que tanto la muy honorable señora del ex-president, Marta Ferrusola, como buena parte de sus hijos, les ha dado por evadir sus riquezas a bancos de paraísos fiscales para no pagar impuestos, y cuyo desglose es el siguiente según el informe que obra en poder de la policía española y que ha publicado el diario El Mundo:


Marta Pujol ingresó 464.500€


Mireia Pujol ingresó 1.032.459,36€


Pere Pujol ingresó 482.000€


Oleguer Pujol ingresó 609.000€


Marta Ferrusola , la matriarca del clan, ingresó en dos días en ese banco 835.400 €; superando a cualquiera de sus hijos, salvo a su hija Mireia, que por lo visto, la niña, les ha salido más listilla, incluso, que el propio padre o madre, que ahora no se sabe muy bien quien de los dos lleva los pantalones y "gana" el dinero.


También, para acabarlo de arreglar, otro miembro del clan, Oriol Pujol i Ferrusola, al que Pujol padre había designado para que le sucediera en la administración del cortijo  para lo cual ya lo había puesto al frente del partido que él fundara, haciendo uso de las enseñanzas que había recibido de su muy honorable padre, y con más impaciencia de la aconsejable en comenzar a enriquecerse, suponiendo que no lo estuviera ya, se metió en el turbio asunto de la concesión de estaciones de las ITV y anda el chaval, tan joven y tan bien plantao; con esa barbita tan progre; esa mirada de no haber roto un plato en su vida y con un futuro tan bien pintado como se lo había dejado su padre, imputado por apropiarse, presuntamente, del dinero que no era suyo, con chanchullos y aprovechándose de la influencia de su cargo como secretario general del partido y portavoz del mismo en el Parlament de Cataluña, y lo más importante: como hijo predilecto del muy honorable ex-presidente de la Generalitat de Cataluña. A pesar de todas las acusaciones que pesan sobre el pupilo y heredero del imperio Pujol, Oriol Pujol sigue ostentando su escaño en el Parlament y la secretaría general del partido, como si tal cosa. Sólo ha dimitido, provisionalmente, como portavoz del grupo parlamentario "para no hacer daño al proceso soberanista" dijo.

Bueno, pues a pesar de todo ello, y dejando pasar la innumerable cantidad de casos de corrupción en que se ha visto envuelto el partido de Jordi Pujol a lo largo de sus años de existencia, y que sigue teniendo su sede principal embargada por los tribunales de justicia, el muy honorable expresidente de la Generalitat de Cataluña, nos sigue costando un huevo y parte del otro, a todos los catalanes; porque resulta, que como agradecimiento a su noble, honrada y abnegada labor durante casi treinta años que fue presidente, la Generalitat de Cataluña, a parte del nada despreciable sueldo que percibe, dispone de un despacho en el centro de Barcelona de 400 metros cuadrados, cuyo mantenimiento, alquiler, personal y todo lo demás, corre a cargo del bolsillo de los catalanes. Total, 577.000 €, anuales para ser exactos; o 96 millones de ptas, que es lo mismo.

Mientras tanto, esa masa enfervorizada y completamente seducida por el viejo zorro durante los últimos cuarenta años, seguirá pensando, como pensaba durante el proceso de Banca Catalana, que todo esto es obra del CNI y de la pérfida y fascista justicia española, para acabar con las legítimas aspiraciones de libertad y democracia del pueblo catalán. Pero ya no cuela, viejo. No cuela.


P.D: Cuando acabo de cerrar la presente entrada, me topo con la siguiente portada de El Mundo: 
¡Así se pueden coleccionar coches de lujo!. Ahora me lo explico. Y que acabe aquí la cosa; porque si se sigue escarbando debajo de  la estelada con la que andan envueltos los patriotas catalanes para ocultar sus miserias, nos podemos llevar todavía más de una desagradable  sorpresa. "El OASIS CATALÁN", decian. Qué risa.