La reforma constitucional de la que tanto habla el PSOE, en la cual se reconocería un Estado Federal asimétrico, no es ni más ni menos que una independencia encubierta; con el beneficio para Cataluña, que gozaría de las ventajas de la independencia, pero desentendiéndose de los inconvenientes que le reportaría una independencia total.
El estado federal que nos propone el PSOE, con el fin de acabar, presuntamente, con los problemas territoriales de Cataluña, es reconocerle a esta comunidad su singularidad como nación y otorgarle el blindaje de las competencias en lengua, cultura y enseñanza; y además, en los asuntos de financiación, equipararla al País Vasco y Navarra. De llevarse a cabo esta reforma, previamente, habría que deshechar algunos artículos de la Constitución donde se consagran los valores de igualdad y solidaridad entre los pueblos de España, porque son completamente incompatibles con la pretendida reforma.Tampoco se acabaría con el problema territorial de Cataluña ni mejorarían las relaciones con el resto del Estado, porque la voracidad independentista, cuyo objetivo final es la independencia, no cejaría en su empeño ni aceptaría ningún otro acuerdo que no fuera la secesión.
Quizás, sólo quizás, y en el mejor de los casos, aceptarían de forma transitoria esta opción, pero para aprovechar el blindaje de las competencias en educación, cultura y asuntos lingüísticos, y la mejor financiación, para acabar de construir esa Cataluña homogénea, tanto cultural como lingüística, con la que sueñan los nacionalistas, los comunistas, los cupistas, y bastantes socialistas; y al mismo tiempo, terminar de convencer a ese grupo de ciudadanos libres que se resisten a aceptar vivir en un país donde las personas individuales no tendrían ningún valor ni reconocimiento comparadas con el grupo o manada, permanentemente envueltas en banderas y consignas patrióticas.
Ningún gobierno español sensato y con sentido de estado, debería consentir llegar a estos extremos. Y si el nuevo dirigente del PSOE incurre en la ingenuidad que han incurrido sus predecesores en el cargo, creyendo que a los nacionalistas se les conforma con concesiones permanentes, lo tiene muy negro para recuperar esa inmensidad de votos y poder que ha perdido en las últimas elecciones generales y de todo tipo; porque hasta el más ingenuo de los ciudadanos españoles, sabe, por la experiencia de los últimos cuarenta años, que a los nacionalista sólo se les conforma otorgándole la independencia.
Por lo tanto, que los problemas que tenemos en Cataluña de todo tipo, desaparezcan, depende de la generosidad que tengan los nacionalistas en sus pretensiones y sus ambiciones; porque después de todo, no existen razones racionales y objetivas para anhelar la independencia con tanta urgencia; a menos que piensen que con la independencia a corto plazo, se podría dar carpetazo a los procesos judiciales actuales y futuros sobre corrupción, en los que está implicados Jordi Pujol y su familia y buenaparte de CIU.



