viernes, 17 de febrero de 2012

Payasada de un pureta culé que dicen que es escritor


 Viernes 17 de Febrero de 2012-

         En esto del fútbol, no acaba uno de sorprenderse por el grado de subjetividad y mala hostia que emplean ciertos elementos a los cuales se les permite vomitar sin ningún tipo de restrición ni cortapisa  en algunos medios de comunicación. Viene a cuento lo que digo por un artículo que publicó el Mundo Deportivo ayerl día 16 de Febrero y cuyo autor (¡quien lo diría!) es el escritor catalán Luis Racionero, que de no ser por que lo firma con su nombre y apellido, pudiera pensarse que lo ha escrito unos de esos mercenarios junta letras que emborronan los diarios catalanes con su subjetividad, su falta de ética y de rigor, especialmente los deportivos. 

     El artículo en cuestión, es un insulto a la inteligencia, y por su contenido injurioso, traspasa cualquier límite del derecho a la libertad de expresión, tanto por el autor, como por el medio que lo ha publicado y costeado: Mundo Deportivo. Asegurar como asegura, que Florentino tiene contratado un árbitro para comprar a los jueces de linea sin ninguna prueba que lo avale, es de cárcel, y no me sirven las rectificaciones que ha hecho después diciendo que dicha acusación no era literal sino metafórica.

   Viniendo de quien viene tal despropósito, cabe pensar, que Racionero, o está chocheando (lo cual no sería de extrañar dada su avanzada edad) o ha pretendido ante su escasez de notoriedad como escritor, ocupar espacios en los medios de comunicación a base de injuriosas afirmaciones con el objeto de llamar la atención, aplaudidas, eso sí, por el entorno barcelonista que les otorga toda la credibilidad del  mundo.

    Es cuando menos de estar locos,  pensar así sobre la actuación arbitral,  cuando la realidad objetiva es que el F.C. Barcelona, es desde hace tiempo el equipo que más favores arbitrales recibe, tanto en España como en Europa, donde los ejemplos a los cuales podríamos remitirnos son tan abundantes como clamorosos.

   El dichoso artículo, forma parte de la estrategia mantenida desde hace algún tiempo, tanto por el club culé como por su entorno mediático, de echar al estamento arbitral en contra de los intereses madridistas, como única forma de recortar la diferencia en puntos que existe entre ambos equipos, ya que desde el plano competitivo y futbolístico, no tienen nada que rascar. Comprendo que después de la borrachera de éxitos de los últimos años, les cueste asumir y aceptar que el eterno rival, les aventaje en nada más y nada menos que en diez puntos y media docena de de goles más a su favor,  pero no con la vehemencia y el desatino con que tratan de disimular que el F.C. Barcelona, está muy lejos en cuanto a competitividad se refiere, con respecto a anteriores temporadas. 

     No he leído ningún libro de este tío ni pienso hacerlo; que si están escritos con la calidad literaria del chabacano y soez artículo al que me he referido, no me he perdido gran cosa. No sé lo que habrá pagado el Mundo Deportivo a Luis Racionero por este bodrio, que más que para otra cosa ha servido para confirmar una vez más, tanto la falta de escrúpulos, como  la bajeza moral y ética del periódico.

   Ahora sólo falta que se incorpore, para acabarlo de arreglar (Racionero), al movimiento de petición, que más que petición parece una obligación, de que la final de la Copa del Rey se juegue en el Santiago Bernabeu, cuyo objetivo no es otro que el de sacarse de alguna manera, la espina, o la estaca más bien, que les clavó Mourinho en su propio estadio el día de los aspersores, privándolos de una esperanza, que posiblemente se hubiera hecho una realidad: ganar la Champions en el mismísimo Santiago Bernabeu. Ocasión que posiblemente no tengan jamás o que tardará tanto tiempo en producirse que ninguno de los vivientes culés actuales lo verá. Si el Real Madrid acaba cediendo el Bernabeu para que se juegue la final de la copa del Rey, incurrirá en un gran agravio hacia la afición madridista, que mayoritarimente cree que tanto los aficionados vascos como los catalanes, harían de la final, como hicieron en Valencia,un acto independentista donde se despreciaría y se faltaría al respeto a los símbolos y a las instituciones españolas, en un lugar sagrado para el madridismo. Esperemos que el partido acabe celebrándose en Bilbao o en Barcelona...o en el campo del Rayo Vallecano, que también está en Madrid.

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