domingo, 13 de noviembre de 2011

¿Por qué arrasará, presumiblemente el PP en las Elecciones del 20-N?






¿Por qué el PP barrerá el 20-N?



Domingo 13 de Noviembre de 2011.

       Los resultados de unas elecciones, puede ser la consecuencia de varios factores, pero especialmente  de dos de ellos: el primero, de la buena o mala gestión del gobierno en el poder, el segundo  por las circunstancias del momento. La gestión del gobierno en el poder es determinante en muchos casos, pero las circunstancias puntuales en determinado momento pueden influir decisivamente. Como ejemplo más reciente, aunque si miramos hacia atrás en el tiempo hay más, lo tenemos en las elecciones de Marzo del 2004, en las cuales ganó el PSOE cuando todos los vaticinios apuntaban a una victoria de PP. En esta ocasión, un hecho lamentable, que recordamos todavía con tristeza y que recordaremos siempre, especialmente las víctimas que lograron sobrevivir y sus familias y la familias de las víctimas mortales que fueron más de trescientas, las que determinaron un vuelco en los resultados. Naturalmente, nos queremos referir al atentado perpetrado en Madrid por parte de una organización terrorista islamista, el día 11 de Marzo de 2004. 

     Cuesta hacerse a la idea de que un partido como el PP y su líder Mariano Rajoy, tengan, según todos los sondeos y encuestas, todas las posibilidades para gobernar España a partir del 20-N con una amplia mayoría absoluta . Y cuesta hacerse a la idea, porque ni el PP ni Mariano Rajoy, han hecho mérito alguno para merecer tanta confianza por parte de los españoles. El PP no ha sido un partido que se haya distinguido por haberse hecho cargo de la grave situación económica que se se ha venido padeciendo, ni que  haya arrimado el hombro; como mínimo,  para no estorbar ni poner palos en las ruedas, que es lo que ha hecho permanentemente. Es más, para el PP, cada millón de parados más que se publicaban, suponía un millón de satisfaciones que tenían; pensado en que cada parado, cada desaucio, cada recorte, etc, era un paso más, no sólo hacia gobierno de la nación, sino a todo tipo de gobiernos, sean autonómicos o municipales. Y así ha sido: el día 20-N, se  culminará con el proceso de acumulación de poder absoluto por parte del PP y que se inició con las Elecciones Autonómicas y Municipales. 

     A la hora de votar, no se le va a tener en cuenta al PP, nada de lo que acabo de decir; ni tampoco, los casos de corrupción de la Gürtel, caso Matas en Mallorca, caso Camps en Valencia, etc; pero lo más grave, es que se va a votar a un partido en cuyo programa electoral, no figura la adquisición de ningún compromiso que los obligue a gobernar ateniéndose a alguna promesa electoral. El PP gobernará, aparte de con la mayoría absoluta que obtendrá, con las manos libres para hacer y deshacer a su antojo con toda la impunidad política que se le antoje, que como llegaremos a ver, será mucha. Contará para ello, con todo el aparato mediático que le ofrecen los medíos de comunicación de titularidad pública y de la mayoria de titularidad privada, redondeando de esta forma, esa acumulación de poderes a la que me refería, en la que  podemos contar también, con la Iglésia Católica, que ya se estará frotando las manos.

     La respuesta a la pregunta del enunciado, no es muy difícil de responder, si tenemos en cuenta que no hay alternativas fiables que puedan gobernar este país, a parte del PP. Votar al PSOE sería una temeridad porque es imposible dar credibilidad a un partido cuya gestión de la crisis ha sido un desastre, y a los datos me remito: tres millones de parados más, retraso de la jubilación, abaratamiento del despido, congelación de las pensiones, recortes sociales como munca los había habido, etc. Ante la situación tan calamitosa, que padece este barco a la deriva  y prácticamente hundido, que es España en estos momentos, el electorado, más por desesperación que por convición, se agarrará aunque sea a la pata de una gaviota. No obstante, que nadie se llame a engaños y crea que votar al PP es la panacea que resolverá todos nuestro problemas. Fiarse de un partido en cuyo programa electoral no figura ni una medida clara y concreta  y que tiene un programa paralelo oculto que es el que aplicará, es casi tan aventurado, o más, que fiarse del PSOE. Firmar un cheque en blanco a un partido de derechas, puede suponer a corto, medio y largo plazo, un descalabro para aquellos votantes que tengan problemas de salud, que están en situacción de paro forzoso, pagando una hipoteca, pensionistas, viudas, huérfanos, etc.

      Y por último, otros de los muchos errores cometidos por  Zapatero, ha sido elegir el 20-N (muerte de Franco y José Antonio Primo de Rivera) como fecha de las Elecciones, en la cual, muchos votantes del PP, van a tener ocasión de celebrar esa efemérides, no como la muerte del dictador, sino como su resurreción, reencarnada en la figura de Mariano Rajoy. Lo digo, porque en quién mejor que en él, cuya cuna de nacimiento comparten, podría hacerlo.