
La crueldad en el fútbol
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A.T.S. jueves 29 de abril de 2010
Decía el presidente del F.C. Barcelona Joan Laporta al finalizar el partido de semifinales de la Champions League, donde su equipo fue apeado de la competición por el Inter de Milán, que el fútbol es cruel. Pues sí, tiene razón, pero no piensa de la misma manera cuando celebra las derrotas del R. Madrid a base de champán francés. La crueldad del fútbol no debería existir; entendida ésta, como el fracaso de poder llevar a cabo una venganza, una humillación y el sufrimiento a los rivales, sin reparar en los medios y en las formas de conseguirlo.
El fúltbol es cruel porque en el contexto en que se desarrolla, confluyen muchos elementos extradeportivos que favorecen que así sea. Podría extenderme en cuales son esos elementos, pero prefiero centrarme en esta ocasión, en las connotaciones perversas y completamente extradeportivas, que rodean a determinados partidos y a determinadas rivalidades. Por su proximidad en el tiempo y como ejemplo claro, tenemos la competición de la "Champions League" de la presente temporada en la cual participaban tanto el R.Madrid como el F.C. Barcelona, y lo más importante: la final se jugaría en el Estadio Santiago Bernabeu.
Desde el primer momento en que se tuvo conocimiento de esta circunstancia, hemos asistido a toda una serie de especulaciones y morbosas aspiraciones, especialmente en el entorno, tanto mediático como social, del F.C. Barcelona. Donde siempre vieron una ocasión única para llevar a niveles de éxtasis, ganar la competición, en cuya final estuviera, mejor que mejor, el Real Madrid.
Las aspiraciones y la patológica obsesión de llegar a la final de esta competición por parte del mundo azulgrana, alentado siempre por el entorno mediático afin hasta extremos demenciales, iban (ya no van por razones obvias) mucho más allá de lo estrictamente deportivo, donde el interés de ganar la competición, suponía infringir al eterno rival en su propio campo, y aunque no participara, mucha de esa crueldad a la que hacía referencia Laporta. Hubiera supuesto también, algo con lo que son inmensamente felices los aficionados barcelonistas: faltar al respeto del jefe del estado español y a sus instituciones, como ya hicieran en la final de la Copa del Rey, en Valencia, apelando a la libertad de expresión como un derecho reconocido. Una libertad de expresión, eso sí, que ellos serían incapaces de admitir en el caso contrario.
Pero afortunadamente y por el bien de todos, esa circunstancia ya no se dará, y posiblemente tarde mucho tiempo en darse de nuevo, si es que se da alguna vez; y si se da, posiblemente también, las circunstancias sean muy diferentes a las actuales.
Por otra parte, aunque no lo creo muy probable, haya supuesto esta derrota, una cura de humildad para todo el universo azulgrana, ante tanta soberbia y tanta prepotencia, dando por hecho que vender la piel del oso antes de matarlo, era posible, incurriendo una vez más, en el desacierto de sus previsiones.
La rivalidad es el aliciente principal de este juego, como lo es en cualquier otra competición deportiva, pero llevarla a los extremos que se lleva, puede generar mucha de la crueldad de la que habla Laporta y que han tenido la oportunidad de padecer, tanto él, como sus representados y todo el entorno barcelonista en general, este miércoles 28 de abril de 2010, y que, como no podía ser de otra manera, ha sido inversa proporcionalmente sentida (la crueldad) , por las "víctimas" a las que se le pretendía infringir.
La rivalidad es el aliciente principal de este juego, como lo es en cualquier otra competición deportiva, pero llevarla a los extremos que se lleva, puede generar mucha de la crueldad de la que habla Laporta y que han tenido la oportunidad de padecer, tanto él, como sus representados y todo el entorno barcelonista en general, este miércoles 28 de abril de 2010, y que, como no podía ser de otra manera, ha sido inversa proporcionalmente sentida (la crueldad) , por las "víctimas" a las que se le pretendía infringir.
Supongo, que habrá quién piense que esto es la grandeza del fútbol (y del tremendo negocio que hay detrás de él )con lo que servidor no puede estar más en desacuerdo, sobre todo en lo primero; porque para mí, cualquier cosa que suponga entrar en la dinámica del odio y la sinrazón del fanatismo, es negativo y perjudicial para todos. Sin embargo, he de reconocer, que es muy dificil sustraerse y permanecer pasivo ante este fenómeno, tan presente en cualquier ámbito de nuestras vidas; viéndose uno en momentos puntuales, arrastrado por la propia fuerte inercia hacia esta locura.
No me gusta el fútbol como espectáculo ni como deporte. No tengo ni la más ligera idea de estrategias, arbitrajes, ni nada que tenga que ver con la parte técnica de este deporte. Para mí es insufrible ver un partido entero en la televisión o en cualquier otro sitio, si no participa el R. Madrid o el F.C.Barcelona y el partido es decisivo, aún y así, es muy raro que aguante los 90 minutos pendiente del partido. Eso sí, me veo engullido muchas veces, más de las que yo quisiera, por la rivalidad que manienen permanentemente el Real Madrid, del que soy simpatizante desde siempre, y del F.C. Barcelona del que soy todo lo contrario. De ahí no pasa mi afición futbolera, y creo, que la de muchos otros aficionados que como servidor, se ven empujados sin pretenderlo, como decía más arriba, hacia esta esquizofrenia colectiva.