domingo, 19 de septiembre de 2010

Políticos sin preparación académica suficiente


Una clase política casi analfabeta
 Domingo 19 de Sptiembre de 2010



Es curioso, pero sobre todo injusto, que a cualquier ciudadano de este país se le exija un nivel cultural alto para ocupar cualquier puesto en la administración pública; en cambio, y aquí está la injusticia, para ocupar un puesto de responsabilidad política, incluso la de presidente del gobierno o ministro, no hay ningún tipo de exigencia: se puede ocupar la presidencia del gobierno o un ministerio siendo analfabeto(1) o con un nivel cultural bajo o muy bajo.Basta con aparentar, mentir con un poco de convición, prometer el oro y el moro, y poco más. El personal te vota y pa dentro: la vida resuelta; como Zapatero, por ejemplo.

No sólo en el ámbito superior de responsabilidades políticas se da este hecho; en la esfera municipal ocurre lo mismo: de acuerdo con un informe que circula por la red, el 22,56% de los alcaldes tiene estudios elementales; el 13,01% han estudiado Bachillerato superior, BUP, Bachiller LOGSE, COU o PREU; un 9,5% han estudiado Formación Profesional; y un 13,28% cuentan con una licenciatura o doctorado. Hay otro grupo al que hay que suponerle baja o bajísima formación cultural (22,1% de los alcaldes) que se niega a desvelar su nivel de formación. Con los concejales, idem de lo mismo: un 26,5% también se negó a dar información sobre su capacitación.

No entiendo como en una sociedad donde hasta los propios políticos reconocen la importancia que tiene el nivel de preparación a la hora de ser eficaz y productivo, a los políticos, que son al fin y al cabo los que deciden y nos gobiernan, no se les exija unos mínimos de conocimientos y preparación. Ejemplos no nos faltan donde echar mano: En la actualidad, ocupan puestos de gran responsabilidad política sin tener estudios universitarios, por citar algunos, José Montilla, Celestino Corbacho, José Blanco, Patxi López... por citar algunos de alto rango, porque la lista sobre políticos de menor importancia sin preparación alguna, sería interminable, tanto en la derecha como en la izquierda.

La carencia de una base intelectual suficiente en la política, no es algo nuevo: en cualquier etapa, haya sido democrática o autocrática, el poder político ha estado plagado de analfabetos y de gente sin preparación y cuya lista sería interminable, pero citaremos a un Generalísimo que nos "gobernó" durante cuarenta años y que no sabía hacer la o con un canuto. Todos los méritos que acumuló, tanto profesionales como intelectuales, fueron a base de méritos de guerra y por carencia total de escrúpulos para hacer daño. Fuera de nuestras fronteras, también los hubo analfabetos de escándalo: Hitler,George Bush, por ejemplo.

La erudición, no es desde luego, una condición sine qua non que garantice la excelencia de las personas desde el punto de vista ético y moral, tanto en el ámbito civil como en el político, pero sí debería serlo para desempeñar cargos públicos de responsabilidad, aunque después, en el desempeño de sus funciones, las decisiones que se tomen, sean más o menos acertadas o más o menos eficaces, porque la erudición no es tampoco en política sinónimo de justicia, equidad, honradez y eficacia, pero sí un ejemplo de prestigio intelectual, de coherencia y justicia con las exigencias que se hacen a los demás ciudadanos para desempeñar cargos y realizar actividades profesionales, incluso en muchos casos, de menor transcendencia e incidencia en la sociedad.



Sería injusto no reconocer, eso sí, que el acceso a la enseñanza (sobre todo, media y superior) no ha sido igual para todo el mundo, y si tenemos en cuenta que los políticos de izquierda proceden de familias, en la mayoría de los casos, humildes y sin recursos económicos, y los políticos de derecha, de familias acomodadas y con recursos, es normal y lógico, que entre la clase política de derechas haya un nivel cultural superior; cuya circunstancia, e insisto en ello, no les otorga, ni mucho menos, la condición, a priori, de infalibilidad ni de mayor superioridad moral.
 
Pienso por otra parte, que tal y como está el panorama de los partidos políticos y la férrea disciplina de voto; la ley electoral con listas cerradas; etc, un porcentaje elevado de políticos electos, sabiendo votar si, no, o abstenerse, es suficiente; porque para acometer tan rudimentario ejercicio, tampoco es que sea necesario saber hacer una disertación sobre la relatividad y la energía cuántica. Además, aunque se supiera, la disciplina obligada en las votaciones por parte de quien parte el bacalao en cualquier partido político, desposee al votante de cualquier mérito intelectual y de cualquier iniciativa propia, reduciéndolo a eso: a un mero votante formal. Visto de esta forma, se justificaría sobradamente el analfabetismo en la política. Lo malo, es que ese analfabetismo abarca también, a los que deciden el sentido del voto del resto de analfabetos, con lo que la cosa es mucho más escandalosa y preocupante.


(1) Cuando escribo analfabeto, no lo hago en el sentido literal de la palabra, sino que me quiero referir a la falta de estudios superiores o suficientes, para ocupar un cargo político.

1 comentario:

Consuelo dijo...

Andreu, leyendo tú articulo me hace reflexionar con lo que dices. Me explico, me sorprende cuando leo lo que escribes porque tú sin tener ninguna carrera lo haces y te expresas como ya quisieran algunos políticos hacerlo.Y decirte, sobre lo que escribes, nadie diría que tu profesión es de albañil, la diferencia entre ellos es que tú no pudiste estudiar que sino seguro hubieras sido un buen escritor, jeje