Señora mía: Por lo visto, para que una salvajada sea considerada como tal, la debe ejecutar una persona amateur; mo hacer negocio; no cobrar entrada y no matar a la víctima. Si se dan estas cuatro circunstancias por mucho que se torture, la persona que lo haga, quedará, según usted, completamente eximida de cualquier culpabilidad. Literalmente, decía usted "Los correbous no son una profesión, no son un negocio, no matamos, no cobramos entrada"( No sé como no añadió: "no somos españoles...", para redondear el más torpe y el más vomitivo de los argumentos de cuantos se dijeron, que no fueron pocos)
Es muy triste ver como un político, al que le pagamos los contribuyentes, en este caso una "política", como es usted, además ex-consejera de educación en el gobierno tripartito, justifique la tortura con estos argumentos tan peregrinos. No sé que pensaría usted si alguien en la calle, sin cobrar entrada, eso sí; sin hacer negocio; sin ser profesional y sin matarla, le diera una paliza y la toturara dejándola para recuperarse en la UVI de un hospital. Ya sé, que usted es una persona y el toro un animal, pero el sufrimiento y la tortura los iguala, porque ambos tienen un sistema nervioso casi idéntico, por lo tanto, la misma capacidad para sufrir físicamente.
La tortura, señora mía, es tortura sin que puedan aplicarse eximente alguno para justificarla; sin que sea la muerte el hecho que la determine como tal, algo que por lo visto usted ignora. Otra cosa es que su carencia de sensibilidad hacia el sufrimiento de los animales, (que espero y deseo, sea diferente hacia las personas) la justifique.
Posiblemente no sea así y con su actitud, más que otra cosa, haya dado un paso más en su fanática beligerancia nacionalista; creyéndose que como catalana barretinista y pueblerina que es, está usted y sus compinches, en posesión de la verdad más absoluta, y por lo tanto, con la autoridad moral que ustedes mismos se otorgan por este hecho, para decidir lo que es tortura y lo que no lo es; tal y como lo hacen repartiendo certificados de catalanidad a quién desde su particuar y subjetiva forma de ver la cosas, se lo merece y quien no.
Permítame, señora mía, expresarle mi opinión sobre "sus" ancestrales, tradicionales y sanguinarios correbous: Para mi este espectáculo taurino, envilece a sus organizadores y a todo aquel que participa y los justifica, porque la diversión consiste en hacerle el máximo daño posible al animal sin reparar en la forma ni en los objetos a utilizar para ello. Los correbous son una salvajada colectiva primitiva e inmoral de cuatro pueblerinos sin miramiento ni sensibilidad humana; un ensañamiento perverso e indigno contra un animal indefenso. Eso pienso sobre "sus" correbous...
s.s.s.q.b.s.m
P.D.Para su tranquilidad, le diré que de las corridas de toros pienso algo parecido.
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