
Asistimos estos últimos días en Cataluña a un escenario de confrontación abierta entre las dos Cataluñas presentes.Ya no vale ni se sostiene por ningún lado, la falsa idea que se ha pretendido dar de cohesión social. Catalunya es hoy en día el lugar más efervecente en cuanto a agitación social (de momento, verbal) de todo el Estado Español. Una situación peligrosa que no viene a resolver los problemas, sino todo lo contrario; Cataluña, es cada día que pasa, un lugar donde sectores productivos, tanto empresariales como profesionales, eligen otros lugares de España para instalarse. Cataluña no es un lugar seguro para nada en estos momentos, porque las políticas lingüisticas aplicadas por el tripartito, coartan la libertad empresarial, profesional, educativa, etc. La "LLei del Cinema", es un ejemplo claro de imposición lingüistica aplicada en el ámbito empresarial privado. Las exigencias en este mismo sentido a profesionales de la enseñanza, judicatura, medicina, etc, dificulta o imposibilita totalmente, cubrir las plazas vacantes en estas esferas, con el consiguiente perjuicio para la sociedad catalana, que asiste muchas veces asombrada y perpleja, a este tipo de políticas excluyentes.
El gobierno catalán, ha dado siempre la impresión de estar bajo la presión de los radicales independentistas de ERC, que son los que han llevado la batuta en la política lingüistica y cultural; además, del control absoluto de los medios de cominicación autonómicos. Medios donde la parcialidad ha sido vergonzosa hasta extremos inadmisibles en multitud de ocasiones. Medios de comunicación que pagamos todos, pero que a la hora de hacer el servicio, lo han hecho sólo para la minoría independentista y sus intereses políticos, lingüisticos y culturales; desentendiéndose totalmente, del resto de la ciudadanía.
La situación, como decía más arriba, ha llegado a niveles, cuando menos, preocupantes, por el radicalismo visceral que han ido cultivado durante mucho tiempo los políticos independentistas y sus medios de comunicación afines. Un radicalismo que siempre han procurado mantener vivo a base de fomentar el odio y laonfrontación hacia todo lo que no signifique la admisión de sus ideas y sus propósitos escesionistas; dando por hecho, que en Cataluña, todos comulgamos con sus ruedas de molino y deseamos con la misma vehemencia que lo hacen ellos, la independencia total de Cataluña, del Estado Español; cuando la realidad constante y sonante, dista mucho de tales presunciones.
Esta radicalidad en que está sumergida una parte de la sociedad catalana, salpica también, por su hipocresía, su incoherencia política, la falta de coraje y por el afan de mantenerse en el poder, tanto al socio mayoritario del tripartito, el PSC, como a los comunistas; que en ambos casos, han bailado en todo momento al son que les ha tocado ERC con tal de mantenerse en el poder y beneficiarse de las ventajas económicas y de todo tipo, que no son pocas.
No podemos excluir tampoco de este desatino, a ZP, que en ese afán de querer aparentar el mayor de los progresismos y el más lúcido de los talantes, ha prometido a todo el mundo, mucho más de lo que ha sido capaz de conceder y cuyas consecuencias, estamos padeciendo ahora, tanto los ciudadanos de Cataluña, como los del resto de España. Zapatero cayó en la irresponsabilidad y en la hipocresía que le ha caracterizado siempre, de apoyar el estatuto catalán recientemente recortado por el TC, que sabía muy bien que parte de su articulado era anticonstitucional, o en el mejor de los casos, subceptible de serlo. No abstante, no tuvo la decencia política de dejarse los pantalones a la altura de la cintura y se los bajó a la altura de los tobillos, tambien, con el objeto de mantener el apoyo de los socialistas catalanes (sin los cuales no hubiera podido gobernar) y mantenerse en la poltrona, algo a lo que nunca ha estado dispuesto aunque para ello, hubiera tenido que vender a su padre.
La izquierda catalana, nada tiene que ver con las izquierdas de otras zonas del estado donde están gobernando; por ejemplo, con la izquierda andaluza o extremeña, donde el compromiso con los más desfavorecidos en sus políticas sociales, nada tiene que ver con la de la izquierda catalana, mucho más comprometida con asuntos identitarios, culturales y lingüísticos, que con la justicia social y el bienestar de los ciudadanos con menos recursos. En Cataluña, izquierda, es más sinónimo de nacionalismo que de socialismo, y eso es algo que salta a la vista.
Hay dos formaciones más dentro del panorama político catalán; estas de derechas: CIU y el PP. Tanto CIU como el PP, están en la oposición en Cataluña y en España actualmente; por lo tanto, poco podemos reprochar en cuanto a sus políticas ejecutivas; simplemente porque no las tienen. Otra cosa es que tanto unos como otros, no hayan contribuído también, en este ambiente enrarecido que se vive en Cataluña desde hace un tiempo. CIU, cuya larguísima etapa en el gobierno catalán, conocemos bien, no es que se distinguiera tampoco por la aplicación de políticas sociales justas y progresistas:como en el caso de los gobernantes actuales, gobernaron desde una óptica completamente nacionalista y en defensa de los intereses, sobre todo económicos, de la burguesía catalana a la que representan; aunque más allá de las fronteras catalanas, su política siempre ha sido acomodadadiza a cualquier gobierno, haya sido de derechas o de izquierdas, contrastando esta actitud, con el reproche permanente a las formaciones estatales en Cataluña, de ser sucursales de Madrid; cuando la verdad, ha sido que ellos y sólo ellos, como formación política catalana, los que han apoyado en infinidad de ocasiones, a los gobiernos de Madrid.
El gobierno catalán, ha dado siempre la impresión de estar bajo la presión de los radicales independentistas de ERC, que son los que han llevado la batuta en la política lingüistica y cultural; además, del control absoluto de los medios de cominicación autonómicos. Medios donde la parcialidad ha sido vergonzosa hasta extremos inadmisibles en multitud de ocasiones. Medios de comunicación que pagamos todos, pero que a la hora de hacer el servicio, lo han hecho sólo para la minoría independentista y sus intereses políticos, lingüisticos y culturales; desentendiéndose totalmente, del resto de la ciudadanía.
La situación, como decía más arriba, ha llegado a niveles, cuando menos, preocupantes, por el radicalismo visceral que han ido cultivado durante mucho tiempo los políticos independentistas y sus medios de comunicación afines. Un radicalismo que siempre han procurado mantener vivo a base de fomentar el odio y laonfrontación hacia todo lo que no signifique la admisión de sus ideas y sus propósitos escesionistas; dando por hecho, que en Cataluña, todos comulgamos con sus ruedas de molino y deseamos con la misma vehemencia que lo hacen ellos, la independencia total de Cataluña, del Estado Español; cuando la realidad constante y sonante, dista mucho de tales presunciones.
Esta radicalidad en que está sumergida una parte de la sociedad catalana, salpica también, por su hipocresía, su incoherencia política, la falta de coraje y por el afan de mantenerse en el poder, tanto al socio mayoritario del tripartito, el PSC, como a los comunistas; que en ambos casos, han bailado en todo momento al son que les ha tocado ERC con tal de mantenerse en el poder y beneficiarse de las ventajas económicas y de todo tipo, que no son pocas.
No podemos excluir tampoco de este desatino, a ZP, que en ese afán de querer aparentar el mayor de los progresismos y el más lúcido de los talantes, ha prometido a todo el mundo, mucho más de lo que ha sido capaz de conceder y cuyas consecuencias, estamos padeciendo ahora, tanto los ciudadanos de Cataluña, como los del resto de España. Zapatero cayó en la irresponsabilidad y en la hipocresía que le ha caracterizado siempre, de apoyar el estatuto catalán recientemente recortado por el TC, que sabía muy bien que parte de su articulado era anticonstitucional, o en el mejor de los casos, subceptible de serlo. No abstante, no tuvo la decencia política de dejarse los pantalones a la altura de la cintura y se los bajó a la altura de los tobillos, tambien, con el objeto de mantener el apoyo de los socialistas catalanes (sin los cuales no hubiera podido gobernar) y mantenerse en la poltrona, algo a lo que nunca ha estado dispuesto aunque para ello, hubiera tenido que vender a su padre.
La izquierda catalana, nada tiene que ver con las izquierdas de otras zonas del estado donde están gobernando; por ejemplo, con la izquierda andaluza o extremeña, donde el compromiso con los más desfavorecidos en sus políticas sociales, nada tiene que ver con la de la izquierda catalana, mucho más comprometida con asuntos identitarios, culturales y lingüísticos, que con la justicia social y el bienestar de los ciudadanos con menos recursos. En Cataluña, izquierda, es más sinónimo de nacionalismo que de socialismo, y eso es algo que salta a la vista.
Hay dos formaciones más dentro del panorama político catalán; estas de derechas: CIU y el PP. Tanto CIU como el PP, están en la oposición en Cataluña y en España actualmente; por lo tanto, poco podemos reprochar en cuanto a sus políticas ejecutivas; simplemente porque no las tienen. Otra cosa es que tanto unos como otros, no hayan contribuído también, en este ambiente enrarecido que se vive en Cataluña desde hace un tiempo. CIU, cuya larguísima etapa en el gobierno catalán, conocemos bien, no es que se distinguiera tampoco por la aplicación de políticas sociales justas y progresistas:como en el caso de los gobernantes actuales, gobernaron desde una óptica completamente nacionalista y en defensa de los intereses, sobre todo económicos, de la burguesía catalana a la que representan; aunque más allá de las fronteras catalanas, su política siempre ha sido acomodadadiza a cualquier gobierno, haya sido de derechas o de izquierdas, contrastando esta actitud, con el reproche permanente a las formaciones estatales en Cataluña, de ser sucursales de Madrid; cuando la verdad, ha sido que ellos y sólo ellos, como formación política catalana, los que han apoyado en infinidad de ocasiones, a los gobiernos de Madrid.
El PP, es una formación política con escasísima incidencia en las instituciones catalanas, sean autonómicas, municipales, etc. Su presencia dentro del panorama político, se limita a declaraciones ante los medios de comunicación y poco más; no obstante, por la ligazón absoluta que mantiene con el partido estatal, no se escapa de la desconfianza que nos merece desde cualquier punto de vista. Es, junto a los radicales catalanes, parte de la causa que está polarizando y radicalizando a la sociedad catalana en dos bandos irreconciliables, y que si bien en Cataluña ,incluso, los puede perjudicar, y ellos lo saben, a nivel de todo el estado, esta situacción le puede resultar muy ventajosa electoralmente.
Y este es el panorama desalentador que tenemos en Cataluña, inmersa en una profunda crisis económica que parece ser, a tenor de lo que estamos viendo últimamente, que tanto en la izquierda como en la derecha, no figura en sus agendas en lugar prioritario, la resolución de los problemas derivados se dicha crisis, y andan engrescados en asuntos mucho más banales que no llevan a ningún sitio, pero que tienen un enorme peso electoralista y quieren recuperar a costa de lo que sea, el terreno perdido (que ha sido mucho) con el fin de mantenerse en el poder, unos, y los otros por evitarlo, lo que se traduce en que ambos bandos aspiran a lo de siempre: a la poltrona.
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