
El derecho a la catalanidad no deberia estar sujeto a los criterios radicales y extremistas de los independentistas catalanes.
He encontrado en el diario ultracatalanista Avui, la siguiente reflexión sobre la catalanidad de los ciudadanos de este país:
Els qui no volen ser catalans
No, no és català tothom qui viu i treballa a Catalunya. Sense ànim d’esmenar el President Tarradellas i combregant fins i tot amb l’esperit d’aquella voluntat integradora, haurem de convenir que, a Catalunya, hi viuen i hi treballen persones que no són ni volen ser catalans. Ben al contrari, molts d’aquests ciutadans són la part activa i voluntariosa d’aquella estratègia espanyola que pretenia anihilar qualsevol vestigi de catalanitat sota la pressió d’una allau immigratòria armada amb la legalitat uniformitzadora i repressiva de l’Estat, i alimentada amb les raons de l’odi secular.
És cert que els successius Governs de la Generalitat han fet una tasca important per afavorir la integració de tothom i que els resultats d’aquestes polítiques han donat bons fruits (encara sort!). Però la massa refractaria, a la que s’han afegit en els darrers anys els qui s’han cregut el gran “bluff” endegat amb l’“España va bien” d’Aznar, fa que percibim un retrocés en el nombre d’aquells que “són i volen ser” catalans. Ben lluny del que opinen alguns, aquesta massa “no-integrada”, no és pas l’argument que ens ha de fer desistir d’emprendre el camí de l’autodeterminació. Ben al contrari, ens ha de fer conscients que el moment és crític i atesos factors com ara la pressió mediàtica o la demografia, o ens afanyem, o no hi serem a temps.
Primero se tendría que determinar los requisitos necesarios para tener el derecho a la catalanidad. Aunque no es muy dificil adivinar por donde van los tiros. Sabemos que hay un tipo de catalán que se otorga el derecho de expedir certificados de catalanidad según sus inapelables criterios y cuyas exigencias para otorgar el derecho a dicha catalanidad a los ciudadanos, debería pasar por cuatro o cinco requisitos:
1.-Estar dispuesto a defender a Cataluña contra la bota opresora que durante siglos expolió y oprimió al pueblo catalán, sin tener en consdieración en estos momentos las circunstancias ni el contexto histórico en que tuvieron lugar.
2.-La integración absoluta y sin reservas en su cultura, su historia, su lengua, y la renuncia expresa a cualquier otro elemento cultural, histórico y lingüistico que pudiera poseerse.
3.-Nunca se podrán poner en entredicho los principios sagrados del independentismo como objetivo irrenunciable para la liberación de Cataluña. La aversión hacia el estado opresor, debe ser ser clara y sin fisuras.
4.-Cataluña debe estar muy por encima del individuo, o lo que es lo mismo: no se debe priorizar la individualidad a la comunidad absoluta, como la forma más eficaz de mantener la homogeneidad en todos sus elementos ideológicos siempre latente y la cohesión social y nacional.
5.- En Cataluña existe un glorioso equipo de fútbol cuyos éxitos y grandeza han ido siempre unidos al sentimiento patriótico de nuestro pueblo. Por lo tanto, y apelando a la homogeneidad que hacía referencia el artículo 4, para tener derecho a la catalanidad absoluta, es completamente obligatorio ser socio, o en el peor de los casos, simpatizante dispuesto a defender con violencia o sin ella, los colores victoriosos del F.C. Barcelona, que es el equipo al que se hacía referencia al principio del artículo.
Anexo: Para tener pleno derecho y el honor de pertenecer a la nación catalana, deben cumplirse incondicionalmente y sin discusión alguna, los cinco articulos sin excepción, sin perjuicio de que en el futuro pudieran promulgarse alguno más a los que el aspirante a catalán de primera, debe comprometerse a acatar tambien.
Bien, aunque este hipotético articulado me lo acabo de inventar, los que llevamos viviendo en Cataluña casi cincuenta años, sabemos muy bien por la experiencia acumulada que sin alguno de los requisitos que figuran en el articulado, la catalanidad será negada a los ciudadanos que no acepten dichas normas, por aquellos, que no sé con qué derecho, se erigen en expendedores de certificados de catalanidad.
En el articulo escrito por un periodista ultanacionalista catalán del diario Avui, subyace muy subliminalmente la convición de que en cualquier proceso de autodeterminación hacia la independencia, sólo deberían participar los "auténticos" catalanes. Los demás, según el periodista, somos inmigrantes enviados por Franco en los años 60 con la intención de acabar de extinguir cualquier vestigio cultural i lingüistico de Cataluña, sin reconocerle a estos ciudadanos ninguna otra aportación en el progreso general de Cataluña. El artículo rezuma, como en cualquier otra reflexión ultranacionalista, xenofobia a raudales, negando a estos ciudadanos cualquier derecho a participar en las posibles decisiones en las que se plantearan proyectos independentistas.
Para todos aquellos que llevamos casi cincuenta años, incluso más, viviendo en Cataluña y que hemos aportado tanto, con nuestro esfuerzo y nuestro sacrificio al progreso económico, socia y demográfico de este país, leer este tipo de artículos, supone, aparte de la tristeza de sentirse tan mal valorado por esta gente, el rechazo y el desprecio más absoluto, por todos aquellos iluminados que se creen con más derechos que los demás a decidir sobre el futuro de Cataluña, cuando lo único que han hecho ellos durante su existencia, es envenenar y confrontar a la sociedad con mentiras y falsas lecturas de la historia; manipulaciones y un "secular odio" hacia todo lo que quede fuera de sus radicales y trasnochados planteamientos separatistas.
Sobre la gran mentira tan difundida entre los nacionalistas, de que los que tuvimos que abandonar nuestra tierra formábamos parte de la estrategia de Franco para aniquilar Cataluña cultural y lingüísticamente, he de negar con toda rotundidad y toda mi indignación que eso fuera cierto. Al pueblo donde residía iban a menudo empresarios catalanes provistos de atobuses para contratar mano de obra barata de la que tan necesitada estaba Cataluña en pleno boom inmobiliario y turístico. Nunca fuimos un "ejercito" aniquilador de culturas, lenguas y demás y si un elemento imprescindible y decisivo, para el desarollo y progreso de Cataluña en su conjunto. Ningún nacionalista, como vemos en el artículo que escribe ese tío, ha reconocido esa aportación, más bien todo lo contrario.
Me pregunto que pensará el periodista y todos los que piensan como él, sobre este par de cuestiones: ¿ También los dos millones y pico de españoles que fueron a trabajar a Alemania, Francia, Bélgica, etc, eran ejércitos aniquiladores de culturas y lenguas de esos países, enviados por Franco? ¿ También son los actuales inmigrantes ejércitos de aniquiladores de culturas y lenguas enviados por sus respectivos gobernantes?
El nacionalismo independentista está repleto de mentiras, falacias y manipulaciones como esta, sin las cuales se quedarían desprovistos de argumentos. Lo lamentable es que una mentira a base de ir repitiéndola indefinidamente, acaba pareciendo verdad para aquellos que más que con la cabeza, piensan con las tripas o con el culo.
(Edición provisional pendiente de modificaciones y ampliaciones)
1 comentario:
Andrés, estoy totalmente de acuerdo con todo lo que dices. Yo soy también una de tantas personas que emigró de su tierra hace ya 45 años. Y como tal, me identifico leyendo tu largo e interesante manifiesto. Bastante pena es dejar la tierra de uno pero, ¿qué sabe el diario ultra catalanista Avui? Toda esa emigración que vino de cada rincón de España,forma parte de la sociedad y cultura catalana. Esa es la verdad le duela a quien le duela.
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