
Voy a ver si le pongo música coplera a estos versillos y la presento a Eurovisión, jeje
Mi musa m'abandonao
hoy no tengo inspiración
diez minutos m'ha costao
escribir esta canción:
Si la envidia fuera agua
nunca habría sequía
si los lunes fueran viernes
to er mundo s'alegraría
tengo callos en las manos
pero no de hacerme... eso
es de currar cada día
entre ladrillos y yeso
me estoy quedando sin pelo
y encima lo tengo gris
tampoco tengo en la lengua
ni a la hora de escribir.
Tengo sesenta y un años
y tengo poca cultura
fui poco tiempo a la escuela
mucha Misa y mucho cura
fui monaguillo también
p'acabarlo de arreglar
que bonita la sotana
por mi madre remendá
Con el misal no podía
de grande y gordo que era
qué rico estaba el vinillo
que había en la vinagrera
como no era un angelito
el cura me despidió
me pagó con cinco duros
y no me dijo ni adios
s'acabaron las tres misas
que me tragaba a diario
¡qué descanso madre mía!
aquello era un calvario.
Aún queda la escuela
y el miembro de mi maestro
que era más popular
que en aquellos tiempos Gento
Entre curas y maestros
perversos y pendencieros
aprendí to lo que sé
de Misas y de rosarios
No llegué aprender entonces
en la Escuela Nacional
más que a rezar y a sufrir
esta enseñanza banal
mis manos estaban frías
no había calefacción
sobre ellas el maestro
golpeó sin compasión
yo era un niño muy bueno
introvertido y callado
no hice nada, lo juro!!
para ser tan mal tratado
la violencia era entonces
pan nuestro de cada día
en la casa y en la escuela
el niño la padecía
No comprendo como ahora
la cosa sea al revés
que el niño es el que manda
en la escuela o en doquier
Ni una cosa ni la otra
debería suceder
el maestro a enseñar
y el niño a obedecer
(continuará)
A.T.S (c) 2009
2 comentarios:
Muy bien tus versos y bien largo que son, me he reído mucho, jeje. Quien entre en tu blog y le guste leer, tiene para días, con sus respectivas noches, porque no veas lo extenso que son tus artículos jeje
Bonitas palabras para esta tarde lluviosa de invierno.
Con tu permiso, tomaré un café, un cigarro y quizá con los ojos empañados me reencontraré con historias como esta, siempre eso si, con una sonrisa en los labios.
Sabes? Si Dios te hubiera llamado a su lado te habrias perdido la gran dicha de formar un hogar, así que estuvo bien que aquel cura te despidiera con unos cuartos.
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