Cada vez entiendo menos que algo tan banal, tan intrascendente y tan poco edificante, como es, unos cuantos individuos corriendo detrás de una pelota, despierte tantas pasiones y tan irracionales entre las masas sin distinción de edad, sexo, condición social, origen, raza, nivel cultural, etc..
Ningún otro deporte, espectáculo de cualquier actividad artistica, evento politico, cultural o religioso, etc, consigue aunar y movilizar a tanta gente como lo hace el fútbol. Personalmente, no acabo de verle el mérito suficiente como para que arrastre a tanta gente y la enfervorice hasta los extremos tan demenciales con que lo hace; tanto, que el futbolista, puede adquirir la condición de héroe por parte de sus aficionados con la consecución de una victoria que signifique la conquista de un trofeo o de una competición. Aunque esta herocididad pende siempre, de que la pelota entre o no en la portería, sin que el aficcionado tenga en cuenta nunca, los factores que hayan podido facilitar o impedir que ese hecho se consuma.
No es el fútbol, o mejor dicho, el forofísmo futbolero, una conducta que esté resevada a ciertas capas sociales e intelectuales, como a veces se ha dicho. No hay edad, sexo, condición social, ideología, cultura, religión, origen, que quede excluída de este fanatismo. Es tanto, el inexplicable poder de seducción que tiene el fúlbol como espectáculo de masas, que nadie o muy pocos, son capaces de desentenderse de esta locura.
El forofo futbolero, suele ser generoso y abierto en el sentido de que es capaz de llevar ese fanatismo que lo caracteriza, a varios equipos a la vez independientemente de su categoría; que puede ser desde un equipo infantil hasta uno de la máxima categoría nacional pasando por otros equipos locales, regionales, etc, sin que el nivel de fanatismo difiera un ápice de unos equipos a otros. Este tipo de aficionado, siempre encuentra motivación suficiente en cualquier disputa fubolística, para tomar partido por uno de los equipos y así ejercer su particular forma de comportarse.
Un futbolero, no necesita gran cosa para poner en evidencia su conducta, pero cuando esa conducta adquiere su máxima dimensión y su locura se desboca hasta límites inexplicables, es ante una victoria de su equipo. Es entonces cuando el futbolero foribundo, se siente con los argumentos necesarios para dar rienda suelta a sus bajos instintos y eclosiona en una actitud provocadora y violenta.
Son tan perversos los sentimientos de un forofo butbolero, que encuentra en la victoria de su equipo mas placer por el sufrimiento que se le infringe alcontrario, que por la própia victoria. Un sentimiento que es recíproco, claro está, cuando sucede al revés.
Casi siempre, la rivalidad entre equipos para este tipo de gente, no es ni mucho menos deportiva, sino que el equipo al que son adectos, representa para ellos algo más que un equipo de fútbol, donde lo deportivo no es más que una pequeña connotación decorosa que suaviza y dignifica hasta cierto punto esta conducta. Dependendiendo de los casos, hay quién lleva esa rivalidad al campo de lo político, utilizando y sintiendo su equipo como una especie de ejército de liberación en el que confían y alientan con pasiones y sentimientos nacionalistas, sin escatimar medios para hacerse notar a base de elementos simbólicos de todo tipo: banderas, himnos, proclamas maximalistas, etc, canalizando y expresando con vehemencia, todo ese sentimiento de rencor y odio, hacia, no sólo el equipo rival, sino al gobierno, al estado, al jefe del estado, sus himnos y símbolos etc, etc. Como ejemplo reciente y muy claro, tenemos la pasada final de la Copa del Rey disputada en el estadio de Mestalla en Valencia., donde ambas aficciones dejaron bien claro, lo que significa para ellos el fútbol como deporte, o sea, absolutamente nada.
Luego hay otras rivalidades que pueden ser de tipo local o regional donde se podría comprender hasta cierto punto la pasión, aunque en todos los casos , la rivalidad siempre va envuelta en un halo de sentimientos extradeportivos que envenenan a las aficciones y las convierten en ejércitos violentos.
Hoy en día, con el asceso a los muchos medios de comunicación existentes, el forofismo futboril, se haya bien al corriente y casi en tiempo real de lo que sucede alrededor de su equipo y de los rivales, con lo cual va alimentando día a dia, minuto a minuto, las necesiades que tiene en ese sentido.
La presa escrita sobre todo, pero cualquier medio de comunicación, fomenta el enfrentamiento entre aficciones atendiendo a intereses empresariales o lo que es lo mismo, económicos, y lo peor, atendiendo a intereses políticos. Si se tiene que vender una mentira, una manipulación o un silencio, se vende. En este tipo de prensa hay manga ancha para escribir en ella todo cuanto pueda suponer la venta de unos ejemplares más.
Es innegable, que la prensa escrita sería incapaz de subsistir sin el apartado de fútbol en sus páginas. En cualquier diario deportivo, el 80 % o mas, según los casos, de su contenido, estará dedicado a la información sobre el fútbol en cualquier categoría y situación geográfica de los equipos. La prensa deportiva es una prensa de titulares, poco rigurosa y de mala calidad. La subjetividad y la manipulación es fruto de las exigencias de sus lectores.
En España, aunque ocurre en cualquier otro pais donde el fútbol tiene el mismo nivel de aceptación, la prensa deportiva está polarizada en dos bandos especialmente: la catalana, con el F.C. Barcelona como referente local, y la madrileña, atendiendo, aunque con menos vehemencia, la demanda de aficionado del Real Madrid. En cualquiera de los dos bandos, en lo que a fútbol se refiere, aunque en otros apartados tambien puede darse, la subjetividad es manifiesta y notoria y es expresada sin disimulo y sin ningún tipo de miramiento.
La prensa escrita está destinada a los forofos futboleros especialmente, por lo tanto, la información que en ella se vierte debe ser atractiva para este tipo de lectores, que como en su propio comportamiento, más que una información veraz y objetiva, prefiere una información que alimente su propio ego y su subjetiva forma de ver las cosas.
En el periodísmo deportivo, cuenta poco el rigor, la seriedad, la imparcialidad; ni nada que por muy ético que resulte, pueda erosionar la fidelidad de sus lectores, y por lo tanto, la venta de su papel. La prensa deportiva se sustenta, como decía, mayoritariamente de el forofismo futbolero de un equipo puntero como puede ser el FC Barcelona o el R. Madrid, sin que haya ningún diario deportivo cuyo contenido informativo y de opinión, pudiera ser apto y atractivo para cualquier tipo de lector independientemente de sus preferencias. Quizás no exista porque es incompatible con la insensated y la vehemencia de cualquier forofo futbolero, que es incapaz de admitir cualquier noticia o cualquier comentario, en un periódico que él a pagado, que pueda suponer una contrariedad para él.
Basta leer los titulares de la portada de uno de estos diaros para percatarse al momento de qué pie cojea, o lo que es lo mismo, que intereses defiende, o explota, dependiendo del momento.
Salt 31 de mayo de 2009 ( texto en fase de redacción provisional)

2 comentarios:
Estoy totalmente deacuerdo contigo, nunca entendí como un pais se puede paralizar por algo tan intrascendente.
Se fomenta la agresividad? Si, pero si te das cuenta hasta en la música la hay.´
Hoy sin ir más lejos me emocioné recordando mis inicios en este mundo virtual, y los injustos momentos que te ayudan a madurar, aunque eso sí, jamás se debe olvidar a esas primeras personas que me enseñaron tanto y a las que hoy por hoy aplaudo en silencio.
Estamos en tiempos de crisis amigo mio, a la inocencia siempre se le cobra un alto precio. Y no creo que por muchos partidos de futbol que juegue salga victoriosa.
Tienes razón, Al sur del sur...no sólo el fútbol genera violencia: la música tambien puede ser, indirectamente, eso sí, caldo de cultivo donde algunas personas encuentran razones, racionales o no,para ejercer esa violencia, aunque no siempre sea física. Quizás debiera escribir algo al respecto
Saludos
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